Bolivia cambia su rol en el mercado energético
El gobierno de Bolivia, liderado por el presidente Rodrigo Paz, ha tomado una decisión histórica al autorizar, mediante el Decreto Supremo 5755, la importación de gas natural y gas natural licuado (GNL) para consumo interno. Esta medida se da en el contexto de una emergencia energética y social, y representa un cambio significativo tras dos décadas en las que Bolivia fue un proveedor clave de gas para Argentina.
Contexto de la decisión
La producción de gas en Bolivia ha experimentado una caída significativa, pasando de 60 millones de metros cúbicos diarios en 2015 a cerca de 24 millones en la actualidad, una disminución del 55%. Esta situación, junto con la falta de exploración, ha llevado al país a enfrentar una crisis energética. La autorización para importar gas busca asegurar el suministro para el consumo interno y la generación eléctrica.
El decreto establece que los importadores deben registrar y reportar los volúmenes, la calidad y el precio del gas antes de su ingreso al país. También se prohíbe la comercialización del gas importado a terceros, garantizando que se use exclusivamente para consumo propio o generación eléctrica.
Implicaciones para la región
En paralelo a esta autorización, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha ofrecido su red de gasoductos como corredor para el gas que transita de Argentina a Brasil. La gerente general de YPFB Transporte, Katya Diederich Kuscevic, destacó la confiabilidad y seguridad del sistema boliviano, que cuenta con más de 1.000 kilómetros de gasoductos.
Este cambio en la dinámica del mercado energético regional también destaca el papel creciente de Vaca Muerta en Argentina. La producción de gas en la Cuenca Neuquina ha aumentado significativamente, alcanzando los 90,9 millones de metros cúbicos diarios en 2025. Este incremento posiciona a Vaca Muerta como una alternativa natural para abastecer el déficit energético de Bolivia en el futuro.
Perspectivas futuras
Aunque el decreto boliviano no menciona explícitamente a Argentina o Vaca Muerta, los analistas consideran que el gas neuquino podría ser una opción lógica para Bolivia en los próximos años. La infraestructura existente y la proximidad geográfica hacen de Vaca Muerta una fuente de suministro atractiva.
El cambio de Bolivia de exportador a potencial importador de gas subraya la importancia de adaptar las estrategias energéticas a las realidades del mercado y las capacidades de producción. Mientras tanto, Argentina tiene la oportunidad de reforzar su posición como proveedor clave en la región.
Fuente: rionegro.com.ar