En un contexto económico caracterizado por la estaticidad de los últimos 15 años, el sector energético argentino emerge como una notable excepción. Según un informe reciente, este sector ha aumentado su participación en el Producto Bruto Interno (PBI) hasta alcanzar un 5%, consolidándose como uno de los motores de crecimiento más importantes del país.
Crecimiento del sector energético: del 2,6% al 5% del PBI
El informe, firmado por Guadalupe Birón de Criteria, revela que el sector energético ha experimentado un significativo incremento en su participación dentro del PBI argentino. Desde un mínimo del 2,6% en 2017, alcanzó cerca del 5% a principios de 2026. Este crecimiento del 1,9% en menos de una década representa un aumento superior al 70%. En términos actuales, esta participación equivale a una generación de riqueza aproximada de u$s29.000 millones.
La clave de este ascenso radica en un punto de inflexión que se produjo tras la pandemia de COVID-19. La reactivación del sector estuvo impulsada por la mejora de las condiciones macroeconómicas, el dinamismo inversor y el desarrollo de proyectos como Vaca Muerta.
Exportaciones: un motor estructural para la economía
Más allá del crecimiento interno, el informe resalta el potencial exportador del sector energético como un factor decisivo para la economía argentina. Se proyectan exportaciones energéticas de u$s16.000 millones para 2026 y u$s21.000 millones para 2027, representando el 2,5% y el 3,1% del PBI, respectivamente. A mediano plazo, estas cifras podrían escalar hasta u$s75.000 millones en 2035, lo que equivaldría al 7% del PBI.
Este nivel de ingresos no solo transformaría la economía argentina al generar divisas cruciales, sino que también reduciría la dependencia de otros sectores exportadores, aliviando la restricción externa que históricamente ha afectado al país.
Inversiones y el futuro del sector energético
El crecimiento proyectado del sector está respaldado por inversiones significativas. Según Criteria, los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suman u$s26.000 millones en sectores de energía y minería. Esto incluye desarrollos de infraestructura de transporte como oleoductos, proyectos de exportación de gas natural licuado y minería de litio y cobre. Además, se están evaluando proyectos adicionales por u$s53.000 millones, elevando el potencial de inversión total a cerca de u$s80.000 millones.
Este volumen de inversiones demuestra que el crecimiento del sector no es un escenario hipotético, sino un proceso en curso, fundamentado en infraestructura, capacidad productiva y desarrollo tecnológico. Sin embargo, el informe advierte que, a pesar de este avance, el impacto del sector sobre la estructura económica general aún es limitado debido a su bajo punto de partida en 2004.
Perspectivas a futuro y desafíos
El sector energético argentino se perfila no solo como un motor de crecimiento económico, sino también como un proveedor crucial de dólares para el país. Esta tendencia es especialmente relevante en una economía con bajo dinamismo y escasez de divisas. Sin embargo, para consolidar este papel, será esencial superar desafíos estructurales y continuar atrayendo inversiones.
A medida que el sector sigue ganando peso, es probable que adquiera un rol cada vez más relevante en la economía argentina. La clave estará en mantener un crecimiento sostenido que permita modificar de manera significativa la composición del PBI, contribuyendo así a una economía más diversificada y resistente.
En conclusión, el sector energético argentino no solo ha mostrado una recuperación notable, sino que también promete ser un factor de cambio estructural en el mediano plazo. Las inversiones en curso y el potencial exportador podrían transformar el panorama económico del país, siempre que se gestionen adecuadamente los desafíos inherentes a su desarrollo.