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Avino Silver & Gold planea cuadruplicar producción de plata en cuatro años: ¿aspiración o realidad?

Periodista reportando noticias

La minera canadiense Avino Silver & Gold (ASM) ha deslumbrado al sector con su reciente anuncio de escalar su producción de plata equivalente de 2.7 millones de onzas actuales a un ambicioso rango de entre 8 y 10 millones para 2029. Este objetivo, presentado en mayo de 2026, promete un crecimiento masivo en un periodo de tiempo relativamente corto y ha capturado la atención de inversores y analistas. Sin embargo, la viabilidad de este plan enfrenta múltiples desafíos, desde la brecha operativa hasta la incertidumbre regulatoria en México, que podrían poner a prueba la capacidad de ejecución de la empresa.

Un salto operativo sin precedentes

Actualmente, Avino opera en un rango de 2.4 a 2.7 millones de onzas equivalentes de plata al año. Para cumplir con su objetivo de 2029, la compañía deberá multiplicar su producción entre tres y cuatro veces en menos de cuatro años fiscales. Para una minera de tamaño junior-intermedio, este tipo de expansión no es lineal; es una escalada vertical. Avino basa su estrategia en tres pilares operativos: las minas Avino y San Gonzalo en México, el reprocesamiento de jales oxidados en el mismo lugar y el complejo Bralorne Gold en British Columbia, Canadá. Sin embargo, integrar estos activos con diferentes perfiles de riesgo y necesidades de capital en un portafolio coherente representa un desafío significativo de gestión y relaciones con inversores.

México: Un mercado complicado pero necesario

El corazón productivo de Avino Silver & Gold se encuentra en México, específicamente en el estado de Durango. Las minas Avino y San Gonzalo procesan mineral polimetálico, con créditos de cobre que son esenciales para los márgenes de la empresa. Esta dependencia del cobre implica que cualquier caída en su precio puede impactar significativamente la economía de los proyectos, más allá de su etiqueta como "minera de plata". Además, la incertidumbre regulatoria en México no ayuda: la Cámara Minera de México (CAMIMEX) reportó una caída del 11.5% en los presupuestos de exploración para 2025-2026, lo cual agrega una capa adicional de complejidad al plan. Ante este escenario, Avino ha optado por una salida táctica: el reprocesamiento de jales oxidados, que permite obtener material ya extraído sin necesidad de voladuras o desarrollos profundos, acelerando los tiempos de permisos. Sin embargo, esta técnica tiene un límite en cuanto a la cantidad de material que puede procesar, lo que hace que sea improbable que por sí sola cierre la brecha hacia las 10 millones de onzas.

El complejo Bralorne Gold: una promesa en desarrollo

En el flanco canadiense de su portafolio, Avino cuenta con el complejo Bralorne Gold, situado en British Columbia. Este activo, aunque prometedor por su alta ley de oro, aún no ha alcanzado la producción comercial y carece de una fecha pública para la decisión de construcción. Para que Bralorne contribuya significativamente a la meta de 2029, se requeriría una aceleración sustancial en la obtención de permisos y el despliegue de capital. La región de Chilcotin, donde se ubica Bralorne, aunque menos conocida que el famoso Golden Triangle, ha visto un resurgimiento de la exploración, lo que podría jugar a favor de Avino si logra capitalizarlo adecuadamente.

Mirando al futuro: ¿Aspiración o planificación concreta?

El reciente rally del 9% en las acciones de Avino, aunque alentador, viene tras una caída acumulada del 24% en los tres meses previos, lo que sugiere una corrección técnica más que un cambio en los fundamentos de la empresa. Si bien el alto precio de la plata en 2026 es favorable para Avino, la empresa compite por capital con gigantes como First Majestic y Pan American Silver, que poseen estructuras de costos más competitivas. Un punto crítico es la ausencia de una guía pública sobre el AISC (All-in Sustaining Cost) proyectado para 2029. Para que el crecimiento sea rentable, no basta con aumentar el volumen; es imperativo mantener márgenes sólidos. Esto implicará inversiones intensivas, posible dilución accionaria y navegar procesos de permisos ambientales (MIA y consultas) que en México suelen extenderse entre 12 y 24 meses más de lo previsto.

En conclusión, mientras que la tesis de Avino Silver & Gold tiene fundamentos sólidos, como una base operativa real y un entorno de precios favorable, la magnitud del salto frente a los recursos disponibles y la falta de un "proyecto ancla" financiado hacen que la meta de 2029 parezca más una aspiración que un plan concreto. El mercado sigue a la espera de definiciones clave sobre el capital necesario para llegar a las 8 millones de onzas y los costos reales por onza producida. Hasta que esas incógnitas se despejen, el salto de la narrativa al valor real de la acción seguirá siendo el principal riesgo para los inversores.

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