La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente ha generado un impacto significativo en los mercados energéticos globales, y Argentina se perfila como uno de los beneficiarios potenciales. Según un estudio de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), el país podría sumar u$s10.000 millones anuales al superávit comercial de su balanza energética. Este fenómeno se debe a los elevados precios del petróleo y el gas, junto con un aumento en la actividad de Vaca Muerta, la joya no convencional de Argentina.
Vaca Muerta: El motor del crecimiento energético
Vaca Muerta ha sido un pilar fundamental en la recuperación del sector energético argentino desde 2017. Con el aumento en la producción y exportación de crudo, y la reducción de las importaciones de gas natural, el país ha comenzado a revertir un déficit crónico en su balanza comercial energética. Entre 2022 y 2023, este sector aportó divisas adicionales por u$s12.000 millones.
El informe de la CEPH, encargado al experto Nicolás Arceo, plantea tres escenarios "base" hasta 2035: moderado, expansivo y acelerado. Estos escenarios se basan en precios futuros del crudo y gas, proyectando un barril de Brent a u$s62 y el gas a u$s9,3 por millón de BTU. Sin embargo, la guerra en Medio Oriente ha disparado los precios a u$s90 el barril de Brent y u$s16,2 por millón de BTU, alterando de manera significativa las proyecciones iniciales.
Impacto económico y geopolítico
El potencial de Argentina para incrementar su superávit energético tiene implicaciones profundas tanto a nivel económico como geopolítico. En 2025, la balanza comercial agroindustrial argentina tuvo un superávit de u$s42.196 millones, mientras que la de energía fue de u$s7.829 millones. Pero si las proyecciones de precios se mantienen y se duplica la producción de hidrocarburos, la balanza energética podría alcanzar los u$s48.000 millones anuales para 2035.
Este crecimiento no está exento de desafíos. Para cumplir con las proyecciones, es esencial un entorno macroeconómico y regulatorio estable, que permita atraer las inversiones necesarias. Las obras de infraestructura, como ampliaciones de gasoductos y nuevos puertos exportadores, son vitales para sostener este crecimiento. La continuidad del Régimen de Inversión para el Desarrollo del Gas Natural Argentino (RIGI) también juega un papel crucial en este contexto.
Perspectivas y desafíos futuros
Carlos Ormachea, presidente de la CEPH, enfatiza que "Vaca Muerta es un proyecto de exportación". En el futuro, la transición energética demandará inversiones en proyectos rentables, y Argentina debe aprovechar la ventana actual para desplegar el potencial del sector hidrocarburífero. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que la demanda de gas natural seguirá creciendo debido a la disminución del uso del carbón, lo que representa una oportunidad para el gas natural licuado (GNL) argentino.
En conclusión, Argentina se encuentra en una posición estratégica para capitalizar la volatilidad de los mercados energéticos globales. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad del país para sostener un marco regulatorio competitivo y fomentar las inversiones necesarias en infraestructura y tecnología. El futuro del sector energético argentino parece prometedor, pero requiere de una planificación cuidadosa y un enfoque integral para maximizar sus beneficios.