En un paso decisivo para el futuro de las energías renovables en Argentina, la Cámara de Diputados aprobó la extensión del régimen de estabilidad fiscal hasta el 31 de diciembre de 2045. Esta medida, que ahora deberá ser refrendada por el Senado, es vital para el sector, ya que asegura un marco regulatorio que fomenta las inversiones en generación eólica y solar, fundamentales para la transición energética del país.
Un impulso renovado a las energías limpias
La extensión del régimen de estabilidad fiscal, prevista originalmente en la Ley 27.191 de Energías Renovables, llega en un momento crucial. Desde su implementación en 2015, este régimen ha movilizado más de 8.000 millones de dólares en inversiones, permitiendo que la participación de las energías renovables en la matriz eléctrica argentina pasara del 2% al 17% en una década. Según datos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), durante el primer trimestre de 2026, esta participación alcanzó el 19,2%.
El artículo 17 de la Ley 27.191 es el pilar de este régimen, ya que exime a las energías renovables de tributos específicos y ofrece beneficios fiscales como la amortización acelerada en Ganancias y la devolución anticipada del IVA. Sin embargo, no incorpora nuevos incentivos ni modifica el funcionamiento del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), lo que subraya el enfoque en la continuidad regulatoria para proyectos existentes y futuros.
Desafíos y oportunidades para el sector
A pesar del éxito del régimen, el sector renovable argentino enfrenta desafíos significativos, especialmente en términos de infraestructura. La capacidad de transporte eléctrico es un cuello de botella que frena el desarrollo de nuevos proyectos. Obras como AMBA I son cruciales para ampliar la capacidad de la red y permitir la inyección de más energía renovable. La estabilidad fiscal, aunque necesaria, no es suficiente sin avances concretos en infraestructura.
Martín Brandi, presidente de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), enfatiza la importancia de la previsibilidad para mantener el flujo de inversiones. "La estabilidad regulatoria y la seguridad jurídica son esenciales para desarrollar proyectos a largo plazo", afirma. En concordancia, Héctor Ruiz Moreno, gerente general de la CEA, señala que el sector no busca nuevos subsidios, sino un entorno estable para operar.
El camino legislativo y las expectativas del mercado
Con la media sanción de Diputados, el proyecto se traslada ahora al Senado, donde el escenario es más fragmentado y ningún bloque tiene mayoría propia. Esto plantea un desafío adicional, ya que los espacios provinciales podrían jugar un papel crucial en la votación. Empresas líderes del sector como Genneia, YPF Luz, y Central Puerto, entre otras, siguen de cerca el avance legislativo, conscientes de que la aprobación final es fundamental para sus planes de expansión.
El contexto internacional también influye en el sector energético argentino. A nivel global, la transición hacia energías limpias se acelera, con países como Corea del Sur invirtiendo fuertemente en megaparques solares. Para Argentina, mantenerse competitivo en este escenario implica no solo garantizar estabilidad fiscal, sino también invertir en infraestructura y fijar metas claras de participación renovable.
Perspectivas a futuro
La prórroga del régimen de estabilidad fiscal es un paso importante para asegurar el crecimiento del sector renovable en Argentina. Sin embargo, el camino hacia una matriz energética más limpia y sostenible requiere de políticas integrales que aborden tanto la necesidad de inversión como los desafíos de infraestructura. En un contexto donde la seguridad energética y el cambio climático son prioridades globales, Argentina tiene la oportunidad de posicionarse como líder regional en energías renovables, siempre y cuando continúe avanzando en políticas que promuevan tanto la estabilidad como la innovación.
Mientras el Senado se prepara para debatir la prórroga, el sector renovable espera con expectativa una resolución favorable que permita consolidar el avance hacia una transición energética efectiva y sostenible.