Venezuela busca reactivar su industria petrolera con nuevas alianzas internacionales
PDVSA inicia negociaciones con socios extranjeros tras reformas legales y flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos.
La estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) ha comenzado un proceso de negociación con sus principales socios internacionales, incluyendo a Chevron, Repsol y Maurel & Prom, con el objetivo de expandir los yacimientos petroleros asignados a proyectos conjuntos. Esta iniciativa se enmarca en un contexto de cambios regulatorios internos y una reciente flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos, que permite a las petroleras reanudar sus operaciones en Venezuela.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó a finales de enero una reforma significativa de la ley petrolera, otorgando a las empresas extranjeras mayor autonomía para operar, exportar y cobrar ingresos, incluso si mantienen una participación minoritaria en empresas mixtas con PDVSA. Esta modificación busca atraer inversión extranjera al sector energético venezolano y mejorar su capacidad productiva. Además, se ha establecido un plazo de seis meses para que el Ministerio de Petróleo, PDVSA y sus socios renegocien los términos de los proyectos existentes, acelerando así las conversaciones con compañías interesadas en ampliar sus operaciones.
La mayoría de las áreas que PDVSA está ofreciendo se encuentran cerca de yacimientos ya operativos, especialmente en la Faja del Orinoco, una región clave en la producción de petróleo del país. Esta zona ha sido históricamente el centro de asociaciones entre la petrolera estatal y empresas extranjeras. La flexibilización de las sanciones por parte de Estados Unidos, que desde 2019 habían limitado severamente la actividad petrolera venezolana, coincide con este proceso de renegociación. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense ha autorizado a empresas como BP, Shell y Eni a reanudar operaciones en el país, junto con Chevron y Repsol.
Estas licencias permiten la reactivación de actividades de exploración, producción y exportación, aunque los pagos de regalías e impuestos deberán realizarse a través de un fondo controlado por Estados Unidos. Además, se ha permitido a empresas globales firmar nuevos contratos de inversión en el sector energético venezolano, aunque persisten restricciones sobre transacciones vinculadas a compañías de Rusia, Irán o China.
La estrategia de PDVSA de ampliar áreas petroleras y renegociar acuerdos con socios internacionales es un intento por revertir años de caída en la producción. La combinación de reformas legales internas y la flexibilización de sanciones externas crea un contexto más favorable para la inversión extranjera, con el objetivo de reactivar uno de los sectores clave de la economía venezolana. El resultado de estas negociaciones y la llegada efectiva de capital internacional serán determinantes para definir el futuro del sector energético del país en los próximos años.