Argentina está abriendo un nuevo capítulo en su historia energética con el desarrollo de Vaca Muerta, que no solo ha incrementado la producción de petróleo y gas natural, sino que ahora apunta a los líquidos asociados al gas, como el propano y el butano, como fuentes potenciales de divisas. Un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral sugiere que la producción de GLP y otros líquidos del gas natural podría experimentar un salto significativo en los próximos años, respaldado por inversiones en infraestructura y el crecimiento de Vaca Muerta.
Un panorama de crecimiento prometedor
La producción actual de GLP y líquidos del gas natural en Argentina ronda los 3 millones de toneladas, con exportaciones que alcanzan 1,63 millones de toneladas. Sin embargo, las proyecciones para 2030 sitúan la producción entre 4,4 y 4,8 millones de toneladas, y podrían crecer hasta 8 o 9 millones de toneladas en 2035 si los proyectos avanzan de manera más rápida y coordinada. Este crecimiento no solo incrementaría las exportaciones —que podrían ascender a 3-3,4 millones de toneladas para 2030— sino que también podría generar ingresos superiores a los US$2.000 millones anuales.
Proyectos clave que impulsan el salto
Tres principales proyectos están en el centro de este crecimiento. Compañía Mega planea elevar su capacidad de procesamiento de 4.800 a 7.200 toneladas diarias, con una inversión de entre US$250 y US$260 millones para la primera etapa de un programa integral valorado en US$650 millones. Otro proyecto significativo es el de TGS, que conecta Tratayén con General Cerri y Bahía Blanca, y estima una inversión superior a US$3.000 millones para procesar entre 2,7 y 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos. Además, el desarrollo del GNL en Río Negro podría transformar el Golfo San Matías en un nuevo polo exportador.
Datos de mercado: una oportunidad económica
La producción proyectada de GLP en Argentina presenta una oportunidad económica notable. Con exportaciones actuales de 1,63 millones de toneladas, el país podría ver un aumento significativo, considerando que el valor del negocio de exportación podría superar los US$2.000 millones anuales para 2030. La ampliación de la capacidad de procesamiento y la infraestructura necesaria podrían ser potenciadores clave para capitalizar este mercado en crecimiento.
Desafíos y oportunidades para el sector
Para que Argentina materialice estas proyecciones, el crecimiento de la infraestructura será crucial. La capacidad para procesar, almacenar y transportar estos líquidos hasta los mercados internacionales es esencial. Bahía Blanca, General Cerri y Puerto Galván desempeñan un papel estratégico en este esquema. Si bien el potencial es enorme, el desafío radica en evitar cuellos de botella logísticos que podrían frenar el crecimiento de esta nueva corriente exportadora.
Mirando hacia el futuro
La evolución de Vaca Muerta podría añadir al petróleo y al gas un tercer negocio exportador significativo para Argentina. No solo se trata de generar divisas adicionales, sino de diversificar la matriz energética exportable del país. Con el mercado de destinos potenciales como Brasil, Chile e incluso Asia, Argentina tiene la oportunidad de posicionarse como un jugador relevante en el comercio internacional de GLP. En los próximos años, será fundamental seguir de cerca la evolución de la infraestructura y las inversiones necesarias para sostener este crecimiento.