La producción de hidrocarburos no convencionales en Argentina ha comenzado el año 2026 con cifras alentadoras, de acuerdo con el último informe de la consultora Economía y Energía. En enero, la producción de shale oil en Vaca Muerta alcanzó los 600 mil barriles por día (kbbl/d), lo que representa un crecimiento interanual del 35,5% y un incremento mensual del 1,7%. Este desempeño confirma la tendencia expansiva de uno de los yacimientos más importantes del país, consolidándolo como un pilar fundamental del sector energético argentino.
Crecimiento sostenido en Vaca Muerta
El crecimiento del shale oil en Vaca Muerta se ha visto acompañado por el desarrollo de nuevos pozos. Durante enero, se conectaron un total de 28 pozos, de los cuales 15 correspondieron a shale oil y 13 a shale gas. Estos desarrollos han sido clave para mantener el ritmo de producción y la eficiencia operativa en la región. Según Nicolás Arceo, analista de Economía y Energía, este flujo constante de nuevas conexiones es vital para sostener la curva ascendente de producción, especialmente en el ámbito del petróleo no convencional.
Los bloques líderes en la producción de shale oil incluyen Loma Campana, operado por YPF, que encabeza la lista con 104 kbbl/d, seguido por La Amarga Chica con 84,0 kbbl/d y Bajada del Palo de Vista con 61,6 kbbl/d. Otros bloques destacados son Bandurria Sur y La Angostura Sur I, ambos gestionados por YPF. En conjunto, estos bloques contribuyeron significativamente al aumento total de la producción de shale oil, que pasó de 442,6 kbbl/d en enero de 2025 a 599,5 kbbl/d en enero de 2026.
El papel del shale gas en el escenario energético
En cuanto al shale gas, Vaca Muerta también ha mostrado un crecimiento estable, aunque más moderado. La producción promedió 73 millones de metros cúbicos por día (MMm³/d), con un incremento interanual del 6,4%. Fortín de Piedra, operado por Tecpetrol, lidera en este segmento con una producción de 14,5 MMm³/d, seguido por La Calera de Pluspetrol y Aguada Pichana Este de TotalEnergies.
El aumento en la producción de gas es crucial para sostener el suministro energético del país, en un contexto donde la transición hacia energías más limpias y la reducción de la dependencia del gas importado son prioridades estratégicas. Las inversiones en infraestructura y tecnología para mejorar la eficiencia y reducir costos operativos son fundamentales para mantener esta tendencia de crecimiento.
Impacto y perspectivas para el sector energético argentino
El auge de la producción no convencional en Vaca Muerta es un reflejo del potencial energético de Argentina, que sigue atrayendo inversiones significativas. Recientemente, Horacio Marín anunció una inversión de 6.000 millones de dólares para YPF en 2026, lo que subraya el compromiso con el desarrollo de estos recursos.
El marco regulatorio argentino, a través de iniciativas como el RIGI y el Plan Gas, ha sido instrumental en proporcionar un entorno favorable para el crecimiento del sector. Sin embargo, el desafío a futuro será equilibrar el desarrollo de Vaca Muerta con la transición hacia energías renovables, en línea con las tendencias globales de descarbonización.
En conclusión, el inicio de 2026 marca un punto de inflexión para Vaca Muerta y el sector energético en Argentina. Con el shale oil liderando la expansión y el gas manteniendo su relevancia, el país se posiciona como un actor clave en el escenario energético regional. Las perspectivas a futuro dependerán de la capacidad de sostener este crecimiento mediante inversiones continuas y un enfoque estratégico que contemple los desafíos del mercado global.