Un cuello de botella que exige soluciones
El crecimiento exponencial de Vaca Muerta ha reavivado la necesidad de mejorar la infraestructura logística, especialmente en lo que respecta al transporte de arena, equipos e insumos necesarios para la actividad petrolera. La demanda de arena para fractura hidráulica podría superar los 6 millones de toneladas este año y acercarse a los 8 millones para 2027. Gran parte de este volumen debe recorrer más de 1.000 kilómetros, lo que subraya la urgencia de un corredor ferroviario eficiente que conecte Bahía Blanca con Neuquén. Actualmente, la capacidad ferroviaria es de menos de 100.000 toneladas anuales, pero se estima que con las inversiones adecuadas podría alcanzar al menos 6 millones de toneladas, multiplicando así la capacidad actual por 60.
Contexto y antecedentes: la evolución de la demanda
La discusión sobre la necesidad de mejorar el transporte ferroviario no es nueva. El proyecto original del Tren Norpatagónico, que busca conectar Bahía Blanca con Añelo, fue estimado en unos US$500 millones. La importancia de este corredor se ha visto reforzada por la caída en la producción de arena en Río Negro, que se desplomó un 42,6% en un año. Mientras tanto, el 75% de la arena utilizada en Vaca Muerta proviene de Entre Ríos y el norte de Buenos Aires, lo que requiere una logística intensiva por carretera. Más de 4.000 camiones al mes transportan arena hacia la cuenca neuquina, una operación que se vuelve insostenible con el crecimiento proyectado de la demanda.
Desarrollo: inversiones y desafíos logísticos
La infraestructura ferroviaria se presenta como una solución viable para enfrentar el desafío logístico de Vaca Muerta. La extensión de la operación de FerroExpreso Pampeano (FEPSA) hasta 2027 y la nueva contratación para Ferrosur Roca son pasos en la dirección correcta. Sin embargo, el éxito del proyecto depende de inversiones significativas. En palabras de Horacio Marín, CEO de YPF, la dependencia actual del transporte por carretera es insostenible. La escala de la demanda implica prácticamente tener un camión por kilómetro entre el Litoral y la cuenca neuquina, lo que resalta la necesidad de un cambio estructural en la logística asociada al desarrollo de Vaca Muerta.
Datos de mercado: un panorama de cifras
La producción no convencional en Argentina ya representa el 71% del petróleo y el 70% del gas producidos en el país, según el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG). En julio, la producción total de crudo alcanzó los 145.166 metros cúbicos diarios, con 110.188 m3/día provenientes de desarrollos no convencionales. Estos números reflejan la importancia estratégica de Vaca Muerta en la matriz energética nacional y la necesidad urgente de optimizar su logística para sostener el crecimiento.
Análisis de impacto: quiénes ganan y quiénes pierden
La mejora en la infraestructura ferroviaria podría transformar la logística de Vaca Muerta, reduciendo la dependencia del transporte por carretera y mejorando la eficiencia general del sector. Las empresas petroleras serían las principales beneficiadas, al contar con una cadena de suministro más confiable. Sin embargo, el cambio también implica desafíos para los operadores de transporte de carga por carretera, que podrían ver reducido su volumen de negocio. En términos más amplios, el éxito del proyecto ferroviario podría servir como modelo para otros desarrollos logísticos en el país.
Perspectiva a futuro: próximos pasos
Mirando hacia adelante, el gobierno y las empresas involucradas deben trabajar en conjunto para asegurar que las inversiones en infraestructura ferroviaria se concreten de manera oportuna. El proyecto del Tren Norpatagónico podría ser crucial no solo para Vaca Muerta, sino también para la modernización de la infraestructura logística nacional. La atención se centrará en las próximas licitaciones y en cómo se desarrollan las inversiones necesarias para convertir al ferrocarril en el eje estructural del transporte de insumos en la región.