El debate sobre la Ley de Glaciares en Argentina ha ganado nueva intensidad tras la defensa que hizo Roberto Moreno, secretario de Gestión Ambiental y Control Minero de San Juan, sobre la reciente propuesta de adecuación de esta normativa. En un contexto donde el agua es un recurso crítico, Moreno subraya la necesidad de una protección basada en evidencia científica, asegurando que la reforma no reduce el control ambiental, sino que lo afina.
Contexto y Necesidad de la Reforma
La Ley de Glaciares, sancionada hace más de una década, busca resguardar las masas de hielo y su entorno periglacial debido a su importancia hídrica. Sin embargo, desde su implementación, algunos aspectos técnicos han generado incertidumbres. Según Moreno, estas ambigüedades han llevado a una protección que, en ciertos casos, no está bien definida. La reforma propuesta pretende clarificar estas cuestiones, diferenciando claramente entre el ambiente glacial y el periglacial, y reconocer las facultades provinciales para realizar estudios detallados.
"Hace 15 años convivimos con una ley que tiene algunas incertezas técnicas. El objeto a proteger, el agua en estado sólido, nunca ha estado bien definido", argumenta Moreno. Este enfoque es compartido por otras provincias que, como San Juan, ven en la reforma una oportunidad para gestionar sus recursos naturales con mayor precisión.
Implicaciones para la Minería y el Ambiente
Uno de los puntos más polémicos de la adecuación es la percepción de que podría beneficiar a la industria minera. Sin embargo, Moreno es enfático al desmentir que la reforma sea un "saco a medida" para las empresas del sector. "No ha existido ningún pedido de empresas para sacar una ley a medida. Esto surge de la evidencia científica acumulada durante décadas", aclara.
La adecuación propone que las provincias mantengan la competencia para autorizar actividades en su territorio, apoyándose en evaluaciones ambientales rigurosas y en el Inventario Nacional de Glaciares. Este enfoque busca integrar la experiencia adquirida en procesos de evaluación ambiental, asegurando que las decisiones se basen en el impacto real de las actividades humanas propuestas.
El Rol de la Ciencia en la Gestión del Agua
El debate sobre la Ley de Glaciares no puede separarse del contexto geográfico y climático de San Juan, una provincia con características desérticas donde el agua es un recurso vital. Moreno destaca el papel crucial de la comunidad científica y las instituciones académicas en el desarrollo de esta reforma. "Hoy podemos decir que los profesionales que más saben de ambiente periglacial están en San Juan", afirma.
Los estudios científicos realizados hasta ahora, especialmente los de nivel 3, que son los más detallados, proporcionan un marco sólido para la toma de decisiones. Estos estudios complejos son esenciales para determinar qué cuerpos de hielo cumplen una función hídrica relevante y, por tanto, deben ser protegidos.
Perspectivas a Futuro
El futuro de la Ley de Glaciares y su adecuación dependerá de la capacidad de las provincias y el gobierno nacional para encontrar un equilibrio entre la protección ambiental y el desarrollo económico. En un escenario de creciente demanda de recursos naturales y desafíos climáticos, la gestión sostenible del agua se presenta como un desafío clave.
Mientras el Senado evalúa los cambios propuestos, las provincias como San Juan se preparan para asumir un rol más activo en la gestión de sus recursos hídricos. Este enfoque, que prioriza el conocimiento científico y la evidencia acumulada, podría servir de modelo para otras regiones con características similares.
En conclusión, la adecuación de la Ley de Glaciares busca responder a necesidades técnicas y científicas que han surgido desde su implementación original. En un contexto global de cambio climático y escasez de agua, la gestión eficiente y responsable de estos recursos es fundamental para el futuro del sector energético y minero en Argentina.