En marzo, la producción de acero crudo en Argentina experimentó un notable repunte, alcanzando las 387.400 toneladas, lo que representa un incremento del 42,3% respecto al mes anterior y un crecimiento interanual del 17,1%. Este avance fue impulsado principalmente por la actividad en Vaca Muerta y el segmento de Oil & Gas, que lograron compensar un periodo de irregularidades en el sector. Sin embargo, la industria siderúrgica advierte sobre la persistente capacidad ociosa y la competencia desleal de las importaciones chinas.
Impulso energético y obras de infraestructura
El dinamismo del sector energético ha sido crucial para el reciente crecimiento de la siderurgia. La cuenca neuquina mostró un aumento superior al 30% en el nivel de fracturas comparado con el año anterior, y proyectos de infraestructura como Oldelval y VMOS avanzan significativamente. Este contexto ha permitido que la industria siderúrgica encuentre un piso de reactivación. Los laminados en caliente, por ejemplo, registraron un ascenso mensual del 72,2%, alcanzando las 255.600 toneladas. No obstante, en términos interanuales, todavía presentan una caída del 18,3% comparado con marzo de 2025.
Desafíos: capacidad ociosa y competencia extranjera
A pesar de los números positivos, la Cámara Argentina del Acero (CAA) ha lanzado una advertencia sobre la sostenibilidad a largo plazo del sector. La entidad destaca que la capacidad ociosa en diversos segmentos alcanza el 60%, reflejando una "contracción crítica" en la cadena de valor. Ezequiel Tavernelli, presidente de Alacero, describió la situación como una competencia desigual debido al ingreso de acero subsidiado, principalmente desde China. "No estamos compitiendo empresas con empresas, estamos compitiendo empresas contra un Estado", afirmó Tavernelli.
El sector también enfrenta desafíos en términos de competitividad, exacerbados por el esquema tributario vigente a nivel nacional, provincial y municipal. Estos impuestos, combinados con altos costos internos y el desplazamiento por productos extranjeros, erosionan la competitividad de las plantas argentinas. Aunque el acero para sectores como la energía, el agro y el transporte de carga muestra un impulso positivo, otras áreas, como la construcción y la industria automotriz, presentan señales mixtas.
Perspectivas y el camino a seguir
El informe de la CAA concluye que, aunque Vaca Muerta y el agro actúan como soportes críticos, la industria siderúrgica necesita una recuperación más amplia. La mejora en las condiciones de competencia es esencial para asegurar que el crecimiento de marzo no sea solo un rebote estacional. A nivel macroeconómico, el sector enfrenta el desafío de adaptarse a un mercado global cada vez más competitivo, donde las importaciones chinas juegan un papel disruptivo.
En cuanto al contexto económico argentino, el sector debe navegar en un marco regulatorio que presenta tanto oportunidades como retos. La implementación de planes como el Plan Gas y el Plan Renovar puede ofrecer beneficios indirectos al incrementar la demanda interna de acero. Sin embargo, el desafío radica en lograr un equilibrio entre la atracción de inversiones y la protección de la industria local.
De cara al futuro, la industria siderúrgica argentina debe centrarse en innovar y mejorar su eficiencia operativa para superar las barreras actuales. La adopción de tecnologías modernas y la diversificación de mercados podrían ser estrategias efectivas para fortalecer su posición en el mercado global. Mientras tanto, el sector sigue esperando señales claras del gobierno en cuanto a políticas que promuevan la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo.