Proyecciones de J.P. Morgan sugieren un superciclo del oro para 2026
J.P. Morgan mantiene una perspectiva positiva para el oro, proyectando un aumento significativo en su valor hacia 2026, impulsado por la demanda de bancos centrales y factores económicos globales.
En su reciente informe, la entidad financiera J.P. Morgan ha actualizado sus perspectivas para el mercado de metales preciosos, destacando especialmente al oro. A pesar de la reciente corrección en su precio, el banco proyecta que la onza de oro podría alcanzar los 6.300 dólares hacia finales de 2026. Este optimismo se fundamenta en varios factores clave que, según J.P. Morgan, podrían consolidar una tendencia alcista a largo plazo.
Uno de los principales motores de esta proyección es la demanda sostenida de oro por parte de los bancos centrales, que ha emergido como un factor estructural en el mercado. La acumulación de reservas de oro por estas entidades proporciona un ancla de precios sólido, incluso en momentos de correcciones abruptas. En un contexto de tensiones geopolíticas y fragmentación financiera, el oro se reafirma como un activo de resguardo frente a la incertidumbre sobre las monedas de reserva tradicionales.
Además, la búsqueda de cobertura ante la inflación y la preferencia por activos reales en un entorno de cambio en las políticas monetarias globales también respaldan la visión alcista del banco. Aunque se anticipan recortes de tasas en el mediano plazo, la incertidumbre sobre la profundidad de estos ajustes sigue incentivando la demanda de oro como protección del poder adquisitivo.
La oferta limitada de oro también contribuye a la presión sobre los precios. Las dificultades en la expansión de la producción minera, junto con los mayores costos de extracción y las restricciones ambientales, han creado una brecha creciente entre la oferta y la demanda global, reforzando la hipótesis de un mercado en alza.
Para J.P. Morgan, de cumplirse estas proyecciones, el mercado del oro podría entrar en una fase de 'superciclo', caracterizada por precios elevados durante un período prolongado. Este escenario podría reconfigurar el mapa global de inversiones mineras, mejorando la rentabilidad de proyectos previamente inviables.
En el contexto argentino, aunque el país no es un jugador dominante en el mercado global del oro, una tendencia alcista sostenida podría tener un impacto positivo en la balanza comercial y en las inversiones mineras, especialmente en provincias con proyectos auríferos en desarrollo. Un precio elevado de la onza podría convertir al sector minero en un generador clave de divisas, crucial para una economía que enfrenta restricciones en el acceso a dólares.
J.P. Morgan advierte que el principal riesgo para esta proyección sería un cambio abrupto en la política de tasas de interés, especialmente si se produjera un endurecimiento mayor al esperado. Sin embargo, el banco concluye que los fundamentos actuales son lo suficientemente sólidos como para sostener la tendencia alcista del oro durante todo 2026, consolidándolo como un activo protagonista frente a la incertidumbre global.