La reciente convocatoria de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para proyectos de energías renovables ha generado un gran revuelo en el sector energético internacional. A poco más de un mes de conocerse las adjudicaciones, el mercado empieza a vislumbrar un escenario de precios que se aleja de los mínimos históricos registrados en 2017. Esta transformación, impulsada por una competencia feroz y un entorno financiero, tecnológico y regulatorio más exigente, plantea nuevos desafíos para los desarrolladores.
Un contexto de precios al alza
Las primeras estimaciones ubican los precios esperados para esta nueva ronda de proyectos renovables entre 35 y 70 USD/MWh. Este rango refleja un alejamiento significativo de los niveles alcanzados en las subastas de 2017, donde se registraron precios récord de USD 17.77/MWh en proyectos eólicos. Alejandro Robles Hue, director de Moctezuma Recursos Sustentables (MRS), enfatiza que "la gran mayoría tiene una expectativa de que esté arriba de 35 dólares", una declaración que resuena con los nuevos condicionantes del mercado.
El próximo 29 de mayo será una fecha clave para el sector, ya que se definirán los proyectos seleccionados. La etapa inicial del proceso ha revelado un alto interés del sector, con una sobreoferta que ronda el 580% de la capacidad requerida. Esta cifra subraya tanto la competitividad del proceso como las expectativas de los actores involucrados.
Factores determinantes del cambio
El encarecimiento del financiamiento es uno de los principales factores que explican el aumento en los precios de la energía. Robles Hue señala que "las tasas de interés en aquel entonces eran sustancialmente más bajas, hoy son bastante más altas y es uno de los principales costos que tiene el proyecto". Además, la convocatoria actual impone nuevas exigencias técnicas, como la incorporación obligatoria de un 30% de almacenamiento en las centrales, lo que incrementa los costos de capital (CAPEX).
A esto se suman factores internacionales, como el encarecimiento de equipos y los cambios impositivos provenientes de China. Estos elementos complican aún más el desarrollo de nuevos proyectos, configurando un escenario global más complejo para las energías renovables.
Impacto y perspectivas para el sector energético argentino
Para Argentina, país que sigue de cerca las tendencias globales en energías renovables, esta convocatoria en México ofrece lecciones valiosas. El Plan Renovar, que impulsó el crecimiento de la capacidad instalada en energías limpias, podría verse influenciado por estos desarrollos, especialmente en cuanto a la estructura de costos y financiamiento.
El aumento en los precios de los proyectos renovables también podría repercutir en las expectativas de retorno de inversión en Argentina, un país que ha visto un crecimiento sostenido en la inversión en energías renovables. Sin embargo, el contexto local, influenciado por el marco regulatorio del RIGI y las condiciones macroeconómicas, podría mitigar algunos de estos efectos.
Mirando al futuro
El modelo adoptado por la CFE, que combina contratos garantizados con la comercialización abierta de un porcentaje de la energía, obliga a los desarrolladores a ser más estratégicos en sus ofertas. Robles Hue apunta que "habrá zonas donde el precio será alto y eso hará que le puedan ofertar más bajo a CFE", lo que sugiere que el análisis geográfico y estratégico será crucial.
Los proyectos híbridos, que combinan tecnologías y almacenamiento, se perfilan como una opción eficiente dentro del nuevo esquema, optimizando la infraestructura existente. Además, la escala de los proyectos será determinante en sus probabilidades de adjudicación, con una preferencia por desarrollos de gran capacidad que impacten positivamente en la planificación de la red.
En conclusión, la nueva convocatoria renovable en México redefine las reglas del juego en el mercado energético, marcando un cambio de paradigma que obliga a los actores a adaptarse rápidamente a un entorno más competitivo y exigente. Este proceso no solo influirá en el mercado local, sino que también ofrecerá valiosas lecciones para otros países, como Argentina, que buscan seguir avanzando en la transición hacia una matriz energética más sostenible.