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México revoluciona el almacenamiento energético: nuevo contrato impulsa el BESS

Periodista reportando noticias

El pasado 17 de marzo de 2026, México marcó un antes y un después en su sector energético al publicar en el Diario Oficial de la Federación un nuevo modelo de contrato para el almacenamiento de energía. Esta normativa, impulsada por la Comisión Nacional de Energía (CNE), establece un esquema contractual específico para la conexión e interconexión del sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS) a la red eléctrica, transformando su rol dentro del sistema eléctrico nacional. Este cambio es crucial para el sector, ya que deja de ser un mero apéndice técnico para convertirse en un activo con plena sujeción a derechos. Javier Gaona, consultor principal de BESS en Power Flow Analytics, destacó que esta medida redefine por completo el panorama del almacenamiento energético en México.

Un nuevo marco regulatorio que impulsa la bancabilidad

El almacenamiento de energía en México, durante mucho tiempo, estuvo atrapado en un limbo contractual que limitaba su atractivo financiero. Sin embargo, con esta nueva regulación, se eliminan las ambigüedades que históricamente frenaban inversiones en el sector. Según Gaona, la bancabilidad del BESS experimentará un cambio inmediato, lo cual se reflejará en una compresión de entre 150 y 250 puntos básicos en las tasas de descuento. Este ajuste es vital para un segmento que depende intensamente del capital. Además, el almacenamiento comienza a ser visto como infraestructura, aunque todavía enfrenta retos en el desarrollo de servicios complementarios.

La posibilidad de capturar valor en nuevos servicios de mercado es otro de los grandes logros de esta normativa. Antes de este cambio, muchos de los servicios técnicos que el BESS podía ofrecer no se traducían en ingresos estructurados. Las complejidades legales y financieras hacían que inyectar energía a la red fuese un proceso costoso y complicado. El nuevo marco no solo simplifica esta tarea, sino que también abre la puerta a servicios como el arbitraje, la regulación de frecuencia y la potencia firme. No obstante, Gaona advierte que, a pesar de este avance, el sector aún enfrenta desafíos, especialmente en el diseño técnico y la calidad de los modelos de degradación.

Desafíos técnicos y de suministro en el horizonte

A pesar del optimismo que genera este nuevo contrato, los desafíos no desaparecen por completo. La calidad de los modelos de degradación de las baterías sigue siendo una preocupación crítica. Gran parte de las proyecciones actuales se basan en herramientas que no reflejan adecuadamente el rendimiento real de las baterías bajo condiciones operativas normales. Factores como la temperatura, la humedad y los ciclos térmicos pueden influir significativamente en el desempeño de las baterías, y cualquier desvío entre las expectativas y los resultados reales puede tener un impacto adverso en los flujos de caja previstos.

Además, la ejecución de proyectos de almacenamiento enfrenta limitaciones en infraestructura crítica. Gaona señala que el cuello de botella más severo en México no es regulatorio, sino físico, con tiempos de entrega de transformadores y equipos de interconexión que oscilan entre 18 y 36 meses. Esto obliga a los desarrolladores a reconfigurar sus cronogramas de implementación. En este contexto, los fabricantes de baterías están priorizando aquellos proyectos que ya cuentan con un mayor grado de avance, alterando la dinámica competitiva en el acceso a la capacidad productiva.

Perspectivas futuras y oportunidades

México se proyecta como un actor estratégico en el almacenamiento de energía, con expectativas de alcanzar hasta 5000 MW hacia el 2030. Sin embargo, la concreción de este potencial dependerá de la calidad en la ejecución de los proyectos. Gaona enfatiza que el nuevo marco regulatorio acelerará el despliegue del BESS, pero no de manera automática. Es fundamental contar con un contrato sólido, un nodo bien seleccionado, el equipo asegurado y un cronograma realista. El conocimiento acumulado y la señal de mercado están presentes, pero el éxito dependerá de las decisiones que se tomen en el corto plazo.

El nuevo contrato para el almacenamiento energético en México representa un paso significativo hacia la modernización y optimización del sector. Al establecer un marco claro y estructurado, se minimizan los riesgos, se mejora la viabilidad financiera y se abren nuevas oportunidades de mercado. Aunque los desafíos persisten, México se encuentra en una posición privilegiada para capitalizar el potencial del BESS y avanzar hacia un futuro energético más sostenible y eficiente.

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