La minería, presentada por el gobierno de Javier Milei como un pilar fundamental para atraer inversiones y dólares, ha mostrado un impacto limitado en el mercado laboral. En mayo de 2026, la actividad extractiva sumó solamente 55 empleos registrados, en un contexto donde la economía argentina perdió más de 70.000 puestos formales. Este contraste genera dudas sobre el tipo de crecimiento que promueve el modelo económico actual: grandes inversiones y elevada capacidad exportadora, pero con escasa generación de empleo directo.
Contexto y antecedentes
La administración de Milei ha impulsado la minería como un sector clave para revitalizar la economía argentina. A través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el gobierno busca acelerar proyectos de gran escala en minería, hidrocarburos e infraestructura, ofreciendo beneficios fiscales y aduaneros. Según datos oficiales, se han anunciado 41 proyectos bajo este régimen, con inversiones potenciales por USD 140.929 millones. Sin embargo, muchos de estos proyectos aún están en fase de evaluación, y el impacto económico real aún es incierto.
Desarrollo del sector
El proyecto minero Vicuña, en San Juan, es un ejemplo emblemático de esta situación. Desarrollado por Lundin Mining y BHP, contempla inversiones por USD 18.000 millones hasta 2040 y tiene como objetivo producir 400.000 toneladas de cobre anuales. A pesar de su magnitud, el proyecto ha generado controversia por la decisión de importar módulos habitacionales desde China, en lugar de fabricarlos localmente. Esta decisión ha sido criticada por la Cámara Argentina de la Construcción Modular, que estima que la producción local podría haber creado 400 empleos directos. La situación refleja una tendencia preocupante: la inversión no siempre se traduce en empleo local.
Datos de mercado
Según el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el empleo en la minería creció mínimamente en comparación con otros sectores. En mayo, la industria manufacturera perdió 15.139 empleos, el comercio 13.488 y las actividades administrativas 11.050. En total, el empleo registrado se contrajo en 70.217 puestos, mientras que la minería solo sumó 55 empleos netos. Esta disparidad plantea interrogantes sobre la efectividad del modelo extractivista en términos de generación de empleo.
Análisis de impacto
El limitado impacto laboral de la minería en Argentina resalta un desafío crucial: cómo asegurar que las inversiones se traduzcan en desarrollo económico local. Mientras que el sector puede aportar divisas significativas, el desafío es fomentar una cadena productiva nacional que incluya empleo registrado e industria local. El riesgo es que los beneficios económicos se concentren en unos pocos actores, sin un efecto multiplicador en la economía argentina.
Perspectiva a futuro
A medida que el gobierno de Milei avanza con su agenda económica, el sector minero enfrenta el desafío de demostrar su capacidad para generar empleo y desarrollo local. Los próximos meses serán cruciales para evaluar si los proyectos mineros pueden integrarse más plenamente en la economía nacional o si continuarán dependiendo de insumos y servicios extranjeros. El éxito del modelo extractivista dependerá de su capacidad para equilibrar inversión con impactos positivos en el empleo y la industria local.