La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha tomado la decisión de desjerarquizar el proyecto CAREM, un innovador reactor nuclear prototipo de 32 MW diseñado íntegramente en Argentina. Este cambio, que se inserta en una serie de modificaciones en el organigrama de la CNEA, apunta a priorizar otros proyectos como el reactor multipropósito RA-10. La medida ha generado preocupaciones sobre la conservación de las instalaciones del CAREM, que se encuentran en un estado de avance físico del 63% y enfrentan desafíos de mantenimiento por falta de presupuesto y personal.
Reestructuración en la CNEA y el impacto en CAREM
La decisión de la CNEA de reestructurar sus 12 gerencias de área implica que la Gerencia de Área Central Argentina de Elementos Modulares (GACAREM), responsable del proyecto CAREM, será degradada a una gerencia simple. Este cambio administrativo afectará directamente la ejecución presupuestaria del proyecto, que hasta ahora había gozado de cierta autonomía para evitar los retrasos administrativos habituales. Según fuentes internas, "se estaría por hacer un cambio de estructura en la CNEA y la degradarían de estatus de gerencia de área a una gerencia simple", lo que se traduce en una ralentización de las actividades de desarrollo.
El estado de conservación del CAREM es precario. Las instalaciones, ubicadas dentro del complejo nuclear Atucha en Lima, se ven afectadas por la falta de recursos. Por ejemplo, el edificio que albergará el reactor se inunda en días de lluvia debido a la falta de fondos para completar su cobertura. "Como esa parte no se tapó, se inunda y hay que entrar con una bomba de achique para sacar el agua", describe una fuente, ilustrando la gravedad de la situación.
Desafíos y oportunidades para el sector nuclear argentino
El proyecto CAREM, un reactor presurizado de agua liviana (PWR) en la línea de los reactores modulares pequeños (SMR), representa un avance significativo en la capacidad tecnológica del país. Sin embargo, los desafíos de ingeniería no resueltos, documentados en una Revisión Crítica de Diseño de 2024, y la gestión poco eficiente han mermado la viabilidad del proyecto. Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, ha sido crítico con la planificación y ejecución del proyecto, señalando que "la noble búsqueda de correr la frontera tecnológica desprovista de una planificación clara, sólo se tradujo en mayores tiempos y presupuesto descontrolado".
El enfoque del gobierno ahora se centra en completar el reactor RA-10, cuya puesta en marcha está prevista para fines de este año. Este reactor es esencial para la producción de radioisótopos para aplicaciones médicas e industriales, un mercado en expansión a nivel global. Mientras tanto, el potencial del CAREM se ve en su capacidad para generar talento humano y tecnología aplicable en la exportación de servicios y componentes para otros reactores SMR, como lo refleja el acuerdo entre la CNEA e IMPSA para fabricar recipientes de presión.
Perspectivas a futuro
La desjerarquización del proyecto CAREM no solo afecta el panorama inmediato de la energía nuclear argentina, sino que también plantea preguntas sobre el futuro del país en el ámbito de los reactores modulares pequeños. Aunque el reactor prototipo enfrenta un futuro incierto, el conocimiento y la experiencia acumulados podrían servir como base para futuros desarrollos. El desafío para la CNEA será encontrar un equilibrio entre ambición innovadora y viabilidad técnica y económica.
En un contexto global donde la energía nuclear está siendo reevaluada como una fuente de energía limpia y segura para mitigar el cambio climático, Argentina deberá decidir cómo posicionar sus capacidades nucleares en un mercado competitivo. La apuesta por el RA-10 es un paso en esta dirección, mientras que el destino del CAREM podría depender de nuevas estrategias de inversión y colaboración internacional.
Con el marco regulatorio argentino, que incluye instrumentos como el Plan Nuclear Argentino, el país tiene las herramientas para seguir avanzando en este sector estratégico. Sin embargo, la ejecución efectiva de estos planes será crucial para asegurar que Argentina no solo mantenga, sino que potencie su posición en el mapa nuclear global.