La Argentina está en el umbral de un avance significativo en su cadena de valor nuclear. La empresa estadounidense Nano Energy ha presentado una oferta de inversión superior a los u$s230 millones para completar la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek en Formosa. Este proyecto, que lleva casi dos décadas en desarrollo, podría marcar un hito al ser el primero en ingresar al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), un marco regulatorio diseñado para fomentar inversiones de gran escala en el país.
Un proyecto largamente esperado
El proyecto de la Nueva Planta de Uranio en Formosa comenzó a gestarse en 2006 y su construcción se inició en 2014. Sin embargo, la obra quedó inconclusa con un avance del 60% debido a la interrupción del financiamiento estatal. La propuesta de Nano Energy contempla una asociación público-privada en la que Dioxitek mantiene la titularidad de los activos mientras que la empresa estadounidense aporta el capital necesario para finalizar la obra y participar en su operación.
La iniciativa se divide en dos etapas clave. La primera se centra en la finalización y puesta en marcha de la NPU-1, que incluye la adecuación de instalaciones, incorporación de equipamiento crítico y cumplimiento de estándares internacionales de seguridad y operación. "Esta etapa es crucial para garantizar una operación industrial segura y eficiente", señalaron fuentes vinculadas al proyecto.
La segunda etapa, aún más ambiciosa, propone la construcción de una instalación para producir hexafluoruro de uranio (UF), un insumo esencial en el ciclo del combustible nuclear que habilita a Argentina a participar en el mercado internacional, un segmento con demanda creciente.
Transformación y desafíos
Desde el Gobierno, el Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, ha sido crítico con el diseño original del proyecto, señalando que estaba sobredimensionado para las necesidades del país. "La capacidad nominal prevista era de 500 toneladas por año de dióxido de uranio, cuando Argentina consume alrededor de 210", explicó Ramos Nápoli. Además, se invirtieron más de 150 millones de dólares del Estado Nacional hasta 2022, dejando el proyecto con deudas y sin completar.
El rediseño propuesto busca transformar esta obra en una oportunidad de negocio, reconfigurando una de las líneas para la producción de UF. "Estamos trabajando para convertir este activo en una oportunidad productiva para el sector nuclear y para el país", añadió el funcionario.
El posible ingreso al RIGI es visto como un factor clave para la viabilidad del proyecto. Este régimen mejora la ecuación económica para inversiones de gran escala, especialmente en industrias como la nuclear, que son intensivas en capital.
Impacto en el sector energético argentino
La participación de Nano Energy también indica un renovado interés internacional en el sector nuclear argentino. Con una larga trayectoria en el desarrollo de energía atómica con fines pacíficos, Argentina posee capacidades tecnológicas y recursos humanos calificados que resultan atractivos para los inversores.
El proyecto no solo impactará en la matriz energética del país, sino que también mejorará su posicionamiento internacional en el negocio nuclear. Según estimaciones oficiales, la producción local podría cubrir unas 210 toneladas anuales de combustible nuclear, alineadas con las necesidades del parque nuclear argentino, al tiempo que posiciona al país como un proveedor en un mercado de alto valor agregado.
Perspectivas a futuro
Además de la inversión en Formosa, Dioxitek está llevando a cabo un plan de modernización de su Planta de Producción de Dióxido de Uranio en Córdoba, con una inversión superior a los $7.100 millones. Este programa busca renovar las instalaciones, aumentar la producción y generar empleo local, consolidando el rol estratégico de la planta dentro del ciclo nuclear argentino.
El acuerdo con Nano Energy, que comenzó a gestarse en agosto del año pasado, refleja un interés creciente por el potencial de desarrollo nuclear en Argentina. La consolidación de esta alianza durante la Argentina Week en Nueva York sugiere que el país podría estar en camino de recuperar su lugar en el escenario nuclear global, con posibilidades de expansión y desarrollo que podrían redefinir su futuro energético.