España ha dado un paso significativo en su camino hacia la transición energética con la aprobación del Real Decreto-ley 7/2026. Esta normativa, que busca agilizar el desarrollo de proyectos renovables y ordenar el acceso a la red eléctrica, llega en un momento crucial de presión sobre la infraestructura energética. Su impacto es observado con atención, especialmente en el ámbito del almacenamiento energético, donde aún persisten interrogantes sobre su viabilidad económica.
Normativa: Avances y Limitaciones
El reciente decreto tiene como objetivo principal facilitar el permitting a través de las Zonas de Aceleración Renovable (ZAR), aumentar la transparencia en la capacidad de la red y endurecer las medidas contra el uso especulativo de los puntos de acceso. Según Andrés Pinilla Antón, BESS Sales Director EU&LATAM de Risen Energy, "no mejora la bancabilidad porque no hay como tal una fuente adicional de ingresos, pero sí da más certidumbre, mayor previsibilidad en el acceso y conexión y un marco más favorable para el autoconsumo y la electrificación". Sin embargo, Pinilla Antón señala que, aunque se reduce el riesgo administrativo, el riesgo de mercado persiste, lo que genera incertidumbre en un sector que se construye día a día.
El mercado de capacidad, un elemento crucial para la viabilidad del almacenamiento, sigue siendo una pieza pendiente en la ecuación económica de estos proyectos. La falta de un mercado estructurado obliga a los desarrolladores a depender de ingresos variables, como los provenientes de servicios de ajuste o arbitraje energético. Esto no solo aumenta el riesgo, sino que también dificulta el cierre financiero, desacoplando el avance regulatorio de la realidad económica de los proyectos.
Impacto Regional y Comparativas Globales
El avance en la normativa española se enmarca en un contexto más amplio de esfuerzos globales por acelerar la transición energética. Sin embargo, el desarrollo de la infraestructura de red sigue siendo un cuello de botella significativo. En España, el 83,4% de los nodos de la red de distribución están saturados, lo que limita la capacidad de implementación de nuevos proyectos renovables.
Las ZAR, aunque prometen agilizar los procesos administrativos al unificar autorizaciones y reducir ciertos procedimientos ambientales, no solucionan automáticamente los problemas de acceso a la red. "Puedes quitar la Declaración de Impacto Ambiental o hacer la Autorización Administrativa Previa y de Construcción juntas, pero nada dice del acceso a la red o la disponibilidad de las conexiones", advierte Pinilla Antón. Este aspecto es especialmente relevante para Argentina, donde la infraestructura de red también enfrenta desafíos similares.
Perspectivas a Futuro: Hacia un Modelo Energético más Flexible
El verdadero cambio en el modelo de negocio del almacenamiento podría venir de una actualización regulatoria previa, que permita a la demanda participar en servicios de ajuste, secundaria, terciaria e intradiarios. "No solo se centra en arbitrajes o peak shaving, sino que puede participar en servicios hacia la red que las hace realmente rentables", explica Pinilla Antón.
La normativa reconoce la flexibilidad del almacenamiento, permitiendo conexiones de acceso flexible que alivien la congestión de los nodos. "El almacenamiento ya no es considerado un punto de conexión firme de demanda, sino que se ve desde un acceso flexible", concluye el ejecutivo. Este cambio de paradigma es crucial para avanzar hacia un sistema energético más eficiente y sostenible.
En el contexto argentino, estas experiencias internacionales ofrecen lecciones valiosas. La necesidad de políticas que favorezcan no solo el desarrollo de energías renovables, sino también la modernización de la red y la creación de marcos económicos sostenibles para el almacenamiento, es más evidente que nunca. Con programas nacionales como el Plan Renovar y el Plan Gas, Argentina busca seguir una senda similar, enfrentando sus propios desafíos regulatorios y de infraestructura.
El futuro del sector energético argentino dependerá en gran medida de cómo se adapten estas enseñanzas a nivel local, en un contexto global de transición hacia energías más limpias y sustentables.