Consolidación del mercado de motos eléctricas en Argentina: oportunidades y desafíos
El mercado de motos eléctricas en Argentina está en una fase de consolidación, impulsado por la demanda urbana y laboral, aunque enfrenta desafíos económicos y de infraestructura.
El mercado argentino de motos eléctricas está experimentando una fase de consolidación selectiva, caracterizada por un perfil de comprador cada vez más definido y criterios de evaluación más racionales. La demanda de estos vehículos de dos ruedas se concentra principalmente en grandes centros urbanos y en actividades laborales relacionadas con la logística y el reparto. En estos contextos, el costo operativo de las motos eléctricas se convierte en un factor determinante frente a los modelos de combustión interna.
En ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba, los usuarios valoran la agilidad en el tránsito denso, la conducción silenciosa y la reducción del gasto diario. Según Federico H. Vacas, presidente de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), el costo por kilómetro recorrido puede ser hasta un 90% menor que el de una alternativa de combustión, lo que es relevante en contextos de alta utilización.
El perfil laboral también ha ganado terreno, especialmente entre repartidores y trabajadores de última milla, quienes valoran la previsibilidad de costos y la menor frecuencia de intervenciones mecánicas. Sin embargo, la estructura arancelaria y la falta de incentivos específicos para la importación de componentes eléctricos han limitado la competitividad de estas motos, cuyo precio inicial aún supera al de muchas motos tradicionales de baja cilindrada.
El análisis financiero del usuario prioriza el costo total de propiedad sobre el precio nominal. Con un tanque de una moto de 110 cc en torno a $5.000 y una carga eléctrica con un gasto hasta un 80% inferior, la ecuación favorece a las motos eléctricas cuando el uso diario es intensivo. Sin embargo, la autonomía promedio, que oscila entre 50 y 150 kilómetros por carga, plantea limitaciones para trayectos interurbanos o extensos debido a la insuficiente infraestructura pública de carga.
Jóvenes con afinidad por nuevas tendencias y sensibilidad ambiental constituyen un segmento importante del mercado. Sin embargo, el precio sigue siendo una barrera en un contexto de poder adquisitivo restringido. Las baterías de litio y los componentes eléctricos concentran gran parte del valor total del vehículo, sin la escala suficiente para diluir su impacto.
En cuanto a la infraestructura, existen beneficios regulatorios en algunas jurisdicciones, como exenciones de patente para vehículos eléctricos. Sin embargo, la red pública de carga en rutas nacionales todavía es limitada. La mayoría de las motos eléctricas permite carga domiciliaria, con tiempos que oscilan entre 4 y 8 horas.
La financiación es un factor clave para la compra, especialmente en flotas comerciales, donde la decisión está vinculada a la proyección de ahorro operativo a mediano plazo. Las líneas de crédito específicas y los planes en cuotas ayudan a distribuir el impacto del precio inicial.
En conclusión, aunque el mercado de motos eléctricas en Argentina muestra un crecimiento prometedor, su expansión más amplia depende de incentivos gubernamentales, mejoras en la infraestructura de carga y una mayor competitividad en precios frente a los modelos de combustión tradicionales.