Durante los primeros siete meses de 2026, el mercado de combustibles en Argentina experimentó un aumento en los precios, pero también un enfriamiento en el consumo. Un informe de la consultora Economía & Energía, liderada por Nicolás Arceo, arroja luz sobre cómo estos cambios se desarrollaron en el contexto de una escalada de tensiones en Medio Oriente que impactó el mercado energético global. Sin embargo, a pesar de la presión internacional, el impacto en los surtidores argentinos fue relativamente menor, destacando la resiliencia del mercado local.
Contexto Internacional y Local
El año 2026 estuvo marcado por un incremento en los precios del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz. Este escenario internacional generó un aumento significativo en las cotizaciones del crudo. No obstante, en Argentina, el efecto fue amortiguado gracias a una brecha creciente entre el precio local y el Brent, que llegó a ser de entre 15 y 20 dólares por barril en marzo y abril. Este desacople, influido por factores como los descuentos internacionales al crudo argentino, permitió que el mercado doméstico mantuviera precios más estables en comparación con otros países.
Evolución del Consumo y Precios
En el ámbito local, el consumo de combustibles mostró señales de enfriamiento. Las ventas de naftas cayeron un 1,8% interanual entre enero y julio de 2026, impulsadas por una caída del 2,8% en las ventas de nafta súper. Por otro lado, el gasoil experimentó un crecimiento del 1,7%, aunque este aumento se debió principalmente a la demanda del sector agropecuario y las centrales eléctricas, mientras que las ventas al público disminuyeron un 2,3%. En términos de precios, entre enero y julio, las naftas aumentaron un 19% en términos reales y el gasoil un 16%. Medidos en dólares constantes, los incrementos fueron del 13% y 16%, respectivamente.
Datos de Mercado
El informe también destaca el peso de los impuestos en el precio final de los combustibles. Durante los primeros siete meses de 2026, el Impuesto a los Combustibles Líquidos y al CO₂ representó, en promedio, el 14% del precio de venta en surtidor, un incremento de 0,9 puntos porcentuales respecto a 2025. Los biocombustibles mantuvieron una participación estable del 7% en el precio final, con un ligero incremento de 0,3 puntos porcentuales. En comparación regional, el precio de las naftas en Argentina se mantuvo apenas por debajo del promedio de América Latina, mientras que el gasoil se posicionó levemente por encima.
Análisis de Impacto
El incremento en los precios de los combustibles, combinado con una caída en el poder adquisitivo, plantea desafíos significativos para el sector energético argentino. Mientras que el aumento de precios podría beneficiar a los productores, la disminución de la demanda interna podría generar tensiones en el mercado. Además, el enfoque en la "export parity" y las condiciones del mercado internacional seguirán siendo factores críticos para la industria. La capacidad del sector para gestionar estos desafíos será clave para su estabilidad futura.
Perspectivas a Futuro
De cara al futuro, la evolución de los precios de los combustibles y la demanda interna deberán ser monitoreadas de cerca. Con el contexto internacional aún incierto, especialmente en Medio Oriente, y la presión sobre los salarios locales, el mercado energético argentino enfrentará un entorno desafiante. Las políticas regulatorias, como el Plan Gas y Plan Renovar, jugarán un papel crucial en la adaptación del sector a estas circunstancias cambiantes. Es esencial que tanto el gobierno como las empresas del sector mantengan una estrategia flexible para navegar este complejo panorama.