Colombia ha dado un paso significativo en su camino hacia una infraestructura energética más moderna y confiable. Con la publicación del Decreto N° 0393/2026, el país sudamericano establece, por primera vez, un marco regulatorio claro para la integración de sistemas de almacenamiento de energía (SAE) en su Sistema Interconectado Nacional (SIN) y en las Zonas No Interconectadas (ZNI). Este avance no solo habilita la incorporación de estas tecnologías, sino que también define su rol dentro de la planificación energética y abre la puerta a su remuneración en el mercado eléctrico, un aspecto crucial para atraer inversiones en este segmento.
"Hoy Colombia da un paso estructural hacia la confiabilidad energética. No es un decreto más, es el habilitador que faltaba", afirmó Diego Fernando Román, director de Energía del Ministerio de Minas y Energía. Este decreto, por lo tanto, no solo marca un cambio de etapa para el sector eléctrico colombiano, sino que también ofrece una serie de lecciones valiosas para Argentina y otros países de la región que buscan modernizar sus sistemas energéticos.
Un nuevo horizonte para el sector eléctrico colombiano
El decreto establece las condiciones para la incorporación y remuneración de los SAE, consolidando su reconocimiento como infraestructura estratégica dentro del sistema energético. En un contexto de creciente penetración de energías renovables, estas medidas llegan en un momento crucial. Actualmente, Colombia supera los 3000 MW de capacidad solar instalada, con proyectos de gran escala cada vez más prominentes dentro de su matriz energética. Sin embargo, el país reconoce que se necesitarán al menos 6000 MW adicionales para cubrir la demanda futura y garantizar la confiabilidad del sistema.
La necesidad de soluciones de almacenamiento es cada vez más apremiante, dada la variabilidad inherente a las fuentes renovables. El almacenamiento de energía no solo permite una mayor flexibilidad operativa, sino que también proporciona servicios clave como regulación de frecuencia, control de tensión, respuesta rápida y arranque autónomo, fundamentales para la estabilidad del sistema. Además, el decreto introduce la posibilidad de realizar arbitraje energético, optimizando costos mediante la gestión de precios en diferentes momentos del día.
En las Zonas No Interconectadas, el impacto del decreto es particularmente notable. El almacenamiento tiene el potencial de transformar la lógica de prestación del servicio eléctrico, mejorando la continuidad y ampliando las soluciones tecnológicas disponibles. Este aspecto es especialmente relevante en regiones remotas donde la infraestructura energética tradicional es limitada.
Perspectivas para Argentina y el marco regulatorio
Argentina, con su ambicioso Plan RenovAr y el recientemente anunciado Plan Gas, está en una encrucijada similar a la de Colombia. La necesidad de integrar soluciones de almacenamiento energético es cada vez más urgente a medida que el país busca diversificar su matriz energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. El marco regulatorio colombiano ofrece un modelo a seguir en términos de claridad y previsibilidad para los inversores, dos elementos que son esenciales para atraer capital extranjero y fomentar el desarrollo de infraestructura energética moderna.
En cuanto a las inversiones, el sector energético argentino ha visto fluctuaciones en los últimos años, influenciadas por el contexto macroeconómico y las políticas gubernamentales. Sin embargo, la instalación de sistemas de almacenamiento podría representar una oportunidad para estabilizar el mercado y ofrecer nuevas oportunidades de negocio.
La experiencia colombiana también subraya la importancia de contar con un marco regulatorio que no solo permita la integración de nuevas tecnologías, sino que también las remunere adecuadamente. En este sentido, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) de Colombia ha sido encargada de definir los esquemas de remuneración en un plazo de 12 meses, mientras que la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y el Ministerio de Minas y Energía integrarán estas tecnologías en los planes de expansión.
Lecciones y próximos pasos
Para Argentina, la adopción de un marco similar podría acelerar la transición hacia un sistema energético más sostenible y resiliente. La experiencia colombiana demuestra que la regulación proactiva y el diseño de mercado son complementarios y necesarios para el desarrollo de soluciones de almacenamiento. En particular, la Resolución 40178 de 2026, que define reglas para la contratación a largo plazo de energía limpia, muestra cómo integrar el almacenamiento en esquemas competitivos como las subastas.
Mirando hacia el futuro, Argentina podría beneficiarse de adoptar mecanismos que permitan contratos de largo plazo y amplíen el alcance de las subastas para incluir no solo la generación, sino también el almacenamiento como parte de las soluciones energéticas. En un mercado donde la capacidad firme y gestionable es cada vez más valorada, estas medidas podrían ofrecer una ventaja competitiva significativa.
En conclusión, el avance de Colombia en la regulación del almacenamiento de energía representa un hito en la región y ofrece una hoja de ruta potencial para Argentina. Con un enfoque en la integración tecnológica y la modernización del marco regulatorio, Argentina podría no solo mejorar su seguridad energética, sino también posicionarse como líder en la transición hacia un futuro energético más sostenible.