El país enfrenta un desafío crítico en su infraestructura eléctrica a pesar de contar con vastos recursos energéticos como el cobre en San Juan, litio en el norte, gas en Vaca Muerta y uranio para sus centrales nucleares. La falta de una red de transmisión robusta limita el aprovechamiento de estos recursos. En agosto de 2026, el Gobierno lanzó el plan de transmisión más ambicioso de las últimas dos décadas, en un esfuerzo por modernizar el sistema y atraer inversión privada.
Contexto y Antecedentes
Desde 2017, la red de transporte de alta tensión de Argentina no ha recibido inversiones significativas, lo que ha llevado al sistema al borde del colapso, especialmente en los meses de mayor demanda. El apagón del 15 de enero de 2026, que dejó sin electricidad a 800.000 usuarios de Edenor en Buenos Aires, es un claro ejemplo de las fallas en la infraestructura. El sistema interconectado nacional, SADI, gestionado por CAMMESA, depende de una red de 20.300 kilómetros de líneas troncales, con Transener como principal transportista. Sin embargo, las tarifas bajas han desincentivado la inversión privada. Este nuevo plan busca revertir esa tendencia mediante un modelo de inversión privada.
Desarrollo del Plan de Transmisión
El plan de transmisión lanzado en agosto de 2026 contempla la construcción de más de 5.610 kilómetros de nuevas líneas con una inversión de USD 6.600 millones. Incluye proyectos estratégicos como AMBA I, que prevé una línea de 500 kV y una nueva estación en Plomer. Esta iniciativa marca un cambio en la política de infraestructura eléctrica, ya que es la primera vez que el transporte troncal de 500 kV no dependerá del financiamiento estatal. La licitación de AMBA I, que cuenta con un presupuesto de USD 800 millones, está programada para el primer semestre de 2027. Este proyecto es crucial para aliviar los cuellos de botella en la transmisión que afectan tanto al AMBA como a otras regiones del país.
Datos de Mercado
La generación energética de Argentina en 2024 alcanzó los 153 TWh, con el gas natural representando el 49%, seguido de la energía hidroeléctrica con el 25% y la eólica con el 11%. Las energías renovables cubrieron el 19,6% de la demanda en diciembre de 2025, con una capacidad instalada de 6.960 MW. En términos de inversión, el sector minero en San Juan ha anunciado un capex de USD 35.000 millones, destacándose proyectos como Josemaría, con un aporte de USD 800 millones. La privatización de IMPSA y la participación de capital extranjero en nuevos proyectos nucleares reflejan un interés creciente por parte de inversores internacionales.
Análisis de Impacto
El plan de transmisión eléctrica representa una oportunidad significativa para el sector energético argentino, permitiendo desbloquear el potencial de recursos como el gas de Vaca Muerta y los proyectos mineros en San Juan. Sin embargo, el éxito del plan depende de la capacidad del Gobierno para atraer y mantener el interés de los inversores privados. La salida del Estado del control de Transener y la apertura de capital de empresas generadoras como YPF Luz en Wall Street son pasos en la dirección correcta, pero se requieren más acciones para consolidar la confianza en la infraestructura eléctrica del país.
Cierre y Perspectivas a Futuro
De cara al futuro, la adjudicación de AMBA I será un indicador clave del compromiso del sector privado con el plan de transmisión. Además, el nuevo mapa de control de Transener, tras la salida del Estado, y la cotización en Wall Street de YPF Luz y Genneia, proporcionarán pistas sobre el apetito inversor internacional. En el largo plazo, la implementación efectiva de este plan podría posicionar a Argentina como un líder regional en energía, siempre que se superen los desafíos regulatorios y de infraestructura actuales.