El gobierno argentino ha fijado como prioridad la finalización de la adecuación de las cuatro plantas compresoras del Gasoducto Norte antes del invierno de 2027. Esta decisión se produce tras un estancamiento en las obras debido a un conflicto contractual entre la estatal Enarsa y la constructora Esuco. El viceministro de Energía y Minería, Daniel González, anunció el nuevo rumbo durante una reunión con representantes industriales del norte grande, señalando que Transportadora Gas del Norte (TGN) y Transportadora Gas del Sur (TGS) podrían asumir la finalización de las obras.
Contexto y antecedentes
El Gasoducto Norte es crucial para el abastecimiento de gas en las provincias del norte de Argentina, pero su capacidad actual de 15 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) es insuficiente frente a una demanda que alcanza los 60 MMm3/d en invierno. Un conflicto entre Enarsa y Esuco paralizó la adecuación de cuatro plantas compresoras —Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra—, lo que impidió elevar la capacidad a 19 MMm3/d. Esuco reclama una deuda de 42.000 millones de pesos, mientras que el gobierno busca rescindir el contrato y transferir la obra a TGN y TGS.
Desarrollo y nuevas inversiones
TGS está avanzado en la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, que incrementará su capacidad de 21 a 35 MMm3/d mediante una inversión de 550 millones de dólares, con finalización prevista para abril de 2027. Este proyecto permitirá mejorar el suministro de gas en el norte al reducir la dependencia de combustibles líquidos para generación eléctrica. Además, se proyecta la construcción de un nuevo gasoducto entre Tratayén y La Carlota, impulsado por TGN, que añadiría 13 MMm3/d al sistema, aunque no cuenta aún con iniciativa pública.
Datos de mercado
La adecuación de las plantas compresoras del Gasoducto Norte podría aumentar la capacidad de transporte a 20 MMm3/d, mientras que las ampliaciones en el Gasoducto Perito Moreno y la construcción del nuevo gasoducto Tratayén-La Carlota aspiran a transformar el mapa energético del país. En total, estas obras involucran inversiones de hasta 2.050 millones de dólares, con el potencial de reemplazar importaciones de GNL y abrir oportunidades de exportación a países vecinos como Chile y Brasil.
Análisis de impacto
La finalización de estas obras representaría un avance significativo para el sector energético argentino, especialmente en términos de seguridad y eficiencia del suministro. Las industrias del norte podrían ver una reducción en las interrupciones del servicio, impactando positivamente en la productividad. Sin embargo, los plazos ajustados y la dependencia de materiales importados presentan riesgos que podrían retrasar los beneficios esperados.
Cierre y perspectivas futuras
En el corto plazo, la atención estará en la resolución del conflicto con Esuco y la transferencia de obras a TGN y TGS, cruciales para cumplir los plazos establecidos. A largo plazo, la integración de nuevas infraestructuras promete cambiar el panorama del abastecimiento de gas en Argentina, reduciendo la dependencia de importaciones y potenciando la exportación de excedentes. Las decisiones regulatorias y de financiamiento serán determinantes en la viabilidad de estos proyectos, con miras a una mejora sustancial en la matriz energética nacional.